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Preguntas y respuestas a expertos: Trastorno por consumo de sustancias (adicción)

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Los trastornos por consumo de sustancias afectan a millones de latinos cada año y suceden cuando el consumo crónico de sustancias como el alcohol o la drogas tiene efectos negativos en la vida diaria de una persona. Conocer los signos de alerta, los factores de riesgo y la forma de obtener ayuda para los trastornos por consumo de sustancias puede ayudar a una persona que está luchando con este problema a recuperarse y volver a su vida normal. Los médicos especializados Hector Colon Rivera y Ludmilla Barbosa De Faria responden preguntas frecuentes sobre trastornos por consumo de sustancias y brindan consejos para obtener ayuda.

Para prevenir una recaída, que significa consumir nuevamente la sustancia después de dejarla, se debe ser consciente de que tipo de cosas, situaciones o personas lo influye a consumir de nuevo. Al identificar esto se debe encontrar maneras de evitarlos o lidiar con ellos. Estas cosas que provocan el consumo, conocido como: desencadenantes, pueden ser externos o relacionarse con el estrés; por ejemplo: estar en lugares donde se consumen las sustancias o padecer estrés en su empleo, problemas financieros o conflictos con los demás. Los desencadenantes también pueden ser internos, como el deseo de consumir una sustancia, estado de ánimo deprimido, ansiedad, hambre o fatiga. La clave está en anticiparse a los desencadenantes para que no sean una sorpresa y usar un plan o una estrategia de superación para ayudar a lidiar con los desencadenantes. Por lo general, se necesita la ayuda profesional para ser consciente de los desencadenantes y desarrollar planes para evitar una recaída. También existen muy buenos medicamentos para los trastornos por consumo de alcohol, opioides y tabaco, que reducen eficazmente el deseo de consumir y ayudan a prevenir una recaída.

Los medicamentos de tipo opioide que tienen el potencial de provocar una adicción son solo una manera, y quizás no la mejor, de ayudar a controlar el dolor crónico. El mejor plan es probar primero todas las alternativas.

Las intervenciones sin medicamento, como programas de ejercicio, fisioterapia, meditación de consciencia plena, yoga, tai-chi y un tipo de psicoterapia llamada terapia cognitivo conductual (TCC) con frecuencia funcionan bien. La acupuntura también beneficia a algunas personas que viven con dolor. Muchos medicamentos que no tienen el potencial de provocar adicción también pueden ser útiles para el dolor crónico. Estos incluyen medicamentos antiinflamatorios, como aspirina, ibuprofeno o naproxeno, antidepresivos como nortriptilina o duloxetina, o medicamentos que se usan frecuentemente para las convulsiones, como gabapentina o pregabalina.

La mayoría de las personas que toman medicamentos opioides para el dolor crónico no generan una adicción a ellos, aunque tomarlos por más de algunas semanas es probable que genere tolerancia, lo que significa que, con el tiempo, el efecto del medicamento es menor, así como generar síntomas de abstinencia si los medicamentos se dejan de tomar abruptamente.

Al-Anon y Alateen son recursos gratuitos y extensamente disponibles para los familiares. Estas organizaciones ofrecen grupos de ayuda mutua. Los miembros no dan orientación o asesoramiento a otros miembros. En vez de eso, comparten sus experiencias e historias personales, e invitan a otros miembros a "tomar lo que gusten y dejar el resto", es decir, determinar por sí mismos qué lección podrían aplicar a sus propias vidas. El mejor lugar para aprender cómo funciona Al-Anon y Alateen es una reunión en su comunidad local. La mayoría de los programas de tratamiento profesional también ofrecen grupos familiares para ayudar a las familias a apoyar a sus seres queridos que luchan contra una adicción.

Sí. En general, los hombres tienen entre una y media a dos veces más probabilidad de tener un trastorno por consumo de sustancias (TCS) que las mujeres. Los datos de la Encuesta Nacional sobre el Consumo de Drogas y la Salud indican que, en 2019, aproximadamente 10.7 % de hombres de 12 años en adelante y 6.3 % de mujeres cumplieron con los criterios de un TCS en el año anterior. No obstante, es importante resaltar que, cuando se examinaron a jóvenes de entre 12 y 17 años separado de los adultos, las tasas de niños y niñas estaban mucho más cercanas e incluso más altas en las niñas (5.7 %) que en los niños (4.8 %).

De manera similar, la investigación descubrió que, entre mujeres y hombres más jóvenes en los EE. UU., las diferencias de género en las tasas de beber intensamente en poco tiempo y beber en exceso son menores que en los adultos más grandes. Esto sugiere que las mujeres están alcanzando a los hombres en el consumo inseguro del alcohol y esto tiene implicaciones significativas a su salud y seguridad, así como la de sus hijos, nacidos y no nacidos.

Los niños en familias con muchas adicciones a las drogas o el alcohol entre los miembros están en alto riesgo. Está muy claro a partir de estudios a mellizos que el 50 % del riesgo de desarrollar una adicción lo determina la genética. Entre mellizos idénticos que comparten todos sus genes, si uno tiene una adicción, el otro tiene 50 % de posibilidad de también tenerla. Entre mellizos fraternales que, al igual que cualquier otro hermano comparten aproximadamente la mitad de sus genes, si un mellizo tiene una adicción, el otro mellizo tiene aproximadamente 25 % de probabilidad de tener el trastorno. La buena noticia es que la mitad del riesgo de desarrollar la adicción es ambiental, así que las intervenciones eficaces probablemente pueden prevenir riesgo por causa genética que tienen algunas personas.

También sabemos que, a pesar de la genética, mientras más temprano sea el consumo de sustancias en un niño, mayor será el riesgo de desarrollar posteriormente la adicción. Se les debe hablar a los niños sobre su riesgo a la edad más temprana posible en la que puedan comprender el significado, por lo general entre los 10 y 12 años, según la madurez del niño.

Si su hijo está consumiendo heroína, tiene toda la razón al creer que está en una situación en la que peligra su vida. La mejor manera para manejar este problema es que tome un tratamiento de medicamentos con uno de los tres medicamentos aprobados por la FDA para el tratamiento del trastorno por consumo de opioides (buprenorfina, metadona o naltrexona). El tratamiento sin medicamento no funciona en la mayoría de las personas. Si puede contactar a un psiquiatra local especialista en adicciones, sabrá cómo ayudarle. Si no hay un médico con esa especialidad en su área, lleve a su hijo con su médico habitual y pida ayuda para proporcionarle un tratamiento con medicamentos.

Asimismo, existe un antídoto contra la sobredosis de heroína disponible, que es un medicamento llamado naloxona. Se emplea en las salas de emergencia para revertir una sobredosis y cada vez más se receta a pacientes con trastorno por consumo de opioides y sus familiares. Puede comprar la naloxona y su versión de marca, Narcan, sin receta médica en las farmacias locales y tiendas como CVS, Walgreens, RiteAid, Wal-Mart, Sam's Club y más. Lo cubre su seguro médico, pero solo puede obtener una jeringa con un cupón de GoodRx. La naloxona no funciona si se traga, así que debe administrarse por las fosas nasales o en inyección. Dado que alguien que sufrió una sobredosis de heroína no puede administrarse la naloxona a sí mismo, los familiares deben estar capacitados para saber cómo responder en caso de sobredosis y administrar la naxolona. Lo más importante que debe hacer incluso antes de administrar la naloxona es llamar al 911.

El costo dependerá de la gravedad del problema de su esposo y los componentes del tratamiento que cubre su seguro médico. Su seguro debería cubrir muchos de los costos que se mencionan a continuación. Una información muy importante es saber si su esposo presenta síntomas de abstinencia del alcohol si deja de consumirlo entre 12 y 24 horas. Los síntomas podrían incluir sudoración, ritmo cardíaco acelerado, temblores corporales y dificultad para dormir. Si están presentes estos tipos de síntomas, lo más probable es que su esposo necesite atención médica para ayudarle a disminuir o detener su consumo de alcohol. Si no tiene dichos síntomas, podría recibir la ayuda que necesita sin costo al presentarse a las reuniones de Alcohólicos Anónimos (AA), tener un patrocinador de AA y participar seriamente en un programa de 12 pasos de AA (llamado "seguir los pasos").

Si no tiene síntomas de abstinencia de alcohol, de todos modos vale la pena asistir a AA, pero también debería buscar atención médica. Dicha atención médica no debe costar más que una consulta médica de rutina. Muchas personas pueden recibir tratamiento para el síndrome de abstinencia de forma ambulatoria con tres o cuatro consultas médicas cortas. Si el tratamiento ambulatorio para el síndrome de abstinencia no funciona o si este es severo con riesgo de convulsiones o delirio (confusión mental extrema), se necesitaría tratamiento hospitalario. El tratamiento hospitalario para el síndrome de abstinencia habitualmente dura entre cinco y siete días y, según la cobertura del seguro, podría costar varios miles de dólares. Muchas comunidades tienen programas públicos de desintoxicación que puede proporcionar un servicio similar por un costo mucho menor. Después de completar el síndrome de abstinencia, dar seguimiento a las reuniones de AA sin costo podría ser suficiente.

Es común que las personas con trastorno por consumo de alcohol tengan otros trastornos psiquiátricos, como trastorno de estrés postraumático, depresión, trastorno bipolar o trastornos de ansiedad. Con frecuencia, es difícil determinar si el otro trastorno psiquiátrico le provoca o empeora el consumo de alcohol, o si existe sin el consumo de alcohol. De ser posible, deje de beber alcohol por completo durante un periodo de tres a seis semanas para ayudar a determinar cuánto contribuye a los síntomas psiquiátricos. Habitualmente, no es necesario dejarlo durante 90 días. En muchos casos, los síntomas mejorarán sustancialmente después de consumir alcohol. Si los síntomas psiquiátricos no mejoran después de dejar el alcohol, necesitarán un tratamiento específico con medicamentos y psicoterapia. Para las personas que no pueden dejar de beber, se debe intentar tratar los otros síntomas psiquiátricos con medicamentos y psicoterapia, incluso cuando hay cierto consumo de alcohol, con la esperanza de que, al tratar los síntomas psiquiátricos, será mucho más fácil disminuir o dejar por completo el consumo de alcohol.

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